En la tienda Falabella Trébol, muchos conocen a Nicolette Suazo por su energía, su liderazgo cercano y su forma de acompañar a los equipos. Lo que no todos saben es que, fuera del horario laboral, Nicolette viste otro uniforme que habla tanto de ella como su rol en retail: hace diez años es bombera voluntaria de la Segunda Compañía de Bomberos de San Pedro de la Paz, donde hoy se desempeña como Secretaria de Compañía, un rol clave en la gestión administrativa, coordinación interna y apoyo en decisiones.


Su vocación nació de una mezcla de sentido social, convicción y ganas de abrir camino. “Decidí ser bombera porque sentí una profunda responsabilidad social. Quería demostrar que las mujeres también podemos estar en primera línea, incluso en espacios históricamente masculinizados”, recuerda. En su cuartel son más de 80 personas, de las cuales solo 12 son mujeres. Para ella, ese desafío marcó su carácter: “Ser una de las pocas mujeres me obligó a desarrollar seguridad, resiliencia y liderazgo desde el primer día”. Esa fortaleza es la misma que hoy despliega en Falabella, donde trabaja desde julio de 2025 como JDR en la tienda más grande del sur de Chile, una experiencia que describe como “altamente desafiante, entretenida y de gran responsabilidad”.

Mientras desarrollaba su labor en tienda, recibió uno de esos llamados que cambian el pulso. Durante esos días, Ñuble y Biobío enfrentaban uno de los megaincendios más graves de los últimos años, con 19 personas fallecidas y más de 1.500 damnificados, según el último balance oficial; el Estado de Catástrofe se mantenía ante la rápida propagación de múltiples focos activos.
En ese contexto, supo que debía movilizarse. “Fue un golpe al corazón. Uno sabe que estos momentos llegarán, pero no deja de impactar. Sentí miedo, sí, pero también mucha claridad: había que estar ahí”.
Al llegar a la zona afectada, el impacto fue profundo. “La magnitud del daño, el silencio después del fuego y las miradas de quienes lo perdieron todo… te remecen. Te recuerdan por qué hacemos lo que hacemos”. Y aunque vio escenas duras, hay una que aún la acompaña: “Ver a una familia abrazándose frente a lo que había sido su casa, y niños que no habían comido en todo el día. Ese abrazo y esos niños me recordaron la importancia del apoyo y el cuidado humano en los momentos más duros”.
Cuando avisó en Trébol que debía partir, Nicolette encontró un respaldo que la marcó profundamente. “Mi equipo y Gerente de Tienda me llenaron de fuerza, de ánimo. Ahí entendí qué significa trabajar en una gran tienda con grandes personas”. Ese apoyo no solo vino desde la tienda: desde la Gerencia de Personas se mantuvieron atentos a su estado físico y emocional, acompañándola de manera cercana durante toda la emergencia. Para ella, “fueron un pilar fundamental”.

A la vez, desde el área comercial, el Gerente Zonal, se hizo presente coordinando, a través de la tienda, el envío de implementos para apoyar a la Compañía de Bomberos donde sirve. Sus colegas de la zona sur y su equipo en Trébol se mantuvieron siempre presentes, enviándole mensajes y preocupándose constantemente por su bienestar. “Me hicieron sentir acompañada y valorada. Ese respaldo hizo todo más llevadero”, recuerda. Y al regresar, también encontró comprensión: se le dio el espacio y la flexibilidad necesarios para retomar su ritmo, trabajando en modalidad home office durante su primera semana mientras avanzaba en su proceso de recuperación.
Equilibrar ser mamá, psicóloga, jefa en retail y bombera podría parecer casi imposible, pero para Nicolette es un acto de amor y organización. “Ser mamá, JDR y bombera es desafiante, pero profundamente enriquecedor”. Su familia ha sido un pilar fundamental. “Me dijeron que me cuidara y que estaban orgullosos. Fue un abrazo simbólico que llevé conmigo toda la emergencia”.

Al volver, también se permitió sentirse vulnerable. “Hablé, compartí, lloré cuando lo necesitaba. La salud mental también es parte del servicio”. Esta vez, lejos de ponerse en el rol de psicóloga, accedió al beneficio de primeros auxilios psicológicos de ACHS en tienda: “Me permití ser parte de la atención”.
Para ella, el apoyo de las empresas a quienes cumplen roles comunitarios es más que un gesto: “Respaldar a un voluntario no es un beneficio personal, es un aporte directo a la sociedad”. Y respecto a Bomberos en Chile, lo resume con claridad: “Es 100% voluntario, altamente demandante y profundamente humano. Detrás de cada casco hay una historia, una familia y un corazón dispuesto a servir siempre”.

Hoy, al mirar lo vivido, Nicolette solo quiere agradecer a quienes la acompañaron desde El Trébol: “Gracias por cuidarme, por hacerme sentir parte incluso cuando estaba lejos, por levantarme el ánimo y por ser un pilar importantísimo. Son parte de mi historia personal en Bomberos de Chile”.
Si toda esta experiencia pudiera resumirse en una frase, ella lo tiene claro:
“De una situación desgarradora surgió lo que realmente nos define: la solidaridad y la fuerza colectiva. Nos levantaremos nuevamente, yo sé que sí”.
